lunes, 9 de marzo de 2015

Cenizas de la muerte, Capitulo 1, "Origen"


     La mirada era fría y penetrante, la verdad, jamás pensé que acabaría así, ya no tenía un brazo, y una de mis piernas estaba completamente inmóvil, ya no me quedaban lágrimas, ya bastantes había dejado caer por la persona que tenía delante ahora mismo, y que con esos ojos oscuros y penetrantes me observaban como si de las puertas a una nueva dimensión dieran acceso; no pude decirle nada, la verdad jamás me lo esperaba, como alguien que tanto parecía haberme dado ahora estaba allí, dándome la elección de ser el último al que yo pudiera ver,  aunque después de todo era algo que poco parecía importarle, y que como una de las personas mas masoquista, disfrutaba.

-          –Parece que, aquí terminas. –Me susurró esa voz que aunque dura de asimilar, seguía siendo la mas autoritária que había oído en su vida.-

-         –L.. La verdad es qu.. que.. –Agaché la cabeza, la pared estaba tan sumamente fría, que la espalda parecía que estaba apoyada en unos cuchillos, por lo que mi voz era algo rota. –S..si.. MinHo.

El portador del arma dio una pequeña risa de esas malévolas, pensé que solo existían en las películas, pero no fue así, mas tarde, escuché el sonido de la recámara siendo cargada, iba a hacerlo, iba a disparar, y era capaz de ello, así que cerré mis ojos y apreté mis dientes con fuerza, ya no quedaba nada, mi familia estaba muerta, mi mejor amigo también, todos a manos de el, y ahora, yo sería el siguiente.




Acababa de empezar el curso en la escuela de la nueva ciudad, pienso que mis padres tomaron una arriesgada decisión al mudarse aquí, pero en fin, cosas de negocios... Si mas no, eran as nueve de la mañana y hacía un clima espléndido; el sol brillaba con fuerza, el cielo estaba completamente despejado, y un agradable calor acompañaba a la ciudad Lumn. No era para nada bonito el uniforme del nuevo instituto, un pantalón gris bastante típico, un polo color blanco con el emblema de Atenea y, para rematar, un jersey encima color rojo vino, haciendo la forma de pico en el cuello, por si tenias frío, así que ahora en plena salida del invierno, la mayoría lo llevaban para no confiarse de este tiempo.

La alarma sonó bastante puntual a las nueve y cinco minutos, todos a regañadientes subieron a las aulas inclusive yo. En mi mente, mientras subía por esas escaleras que daban acceso a las aulas, me autoconvencía a mi mismo de “Tranquilo, eres social, caerás bien, tranquilo.” Aunque era algo imposible, jamás hablaba, era bastante cerrado, y me costaba mucho expresarme. Al entrar en la clase vi ya que esta estaba dividida en dos grupos, vaya, era lo típico, los que se conocían de toda la vida y los que no, era lo normal y lo peor para mi, aunque por el momento solo me interesaba agarrar un buen sitio cerca de una ventana que diera al bonito paisaje del pueblo y a la vez estuviera cerca de la pizarra, y así lo encontré, por lo que rápido me acerque a la esquina del aula y me senté en el pupitre que allí aguardaba, esperando a que el profesor pudiera llegar.

Como no, podían oírse esos murmuros, esas vocecillas provinentes de los alumnos que allí estaban conversando de como no, el tema estrella, mi aparición por la clase; Suspiré, y agaché la mirada viendo los pequeños detalles de la mesa en la que me senté; Pequeñas ralladuras de alumnos aburridos, pero por lo demás, bastante limpia. Estaba ahogado en mis sentimientos cuando de repente y sin casi darme ni cuenta de que se aproximaba, alguien con una velocidad rápida y hasta astuta para mi forma de pensar se sentó a mi lado, podría decir que incluso me hizo sobresaltar.

        –¡Hola! ¿Eres nuevo verdad?.–  Vaya, que voz mas agradable tenía.

        –S.. Si.. Soy nuevo, acabo d.. de llegar.– En un intento de controlar mis nervios fallidos, para no parecer que estaba un poco tonto, mire a la persona, vaya, ojos castaños, un cabello moreno y una piel también de un tono oscuro, su voz encajaba perfectamente con el, daba un aura muy agradable.

      –  Me llamo JongHyun, pero puedes llamarme Jong.– Dió una linda sonrisa y se rascó la nuca tras decirlo.- ¿Cómo te llamas tú?

          –Y.. Yo.. Me.. me llamo Kibum, pero.. Puedes llamarme Bum, me es.. m..mas agradable –Dije con una voz casi imperceptible, pero parece que me escuchó.

          ¡Es un bonito nombre!.- Vaya, ya empezaba a ser falso conmigo, por muy sonriente que fuera, hasta yo odiaba mi nombre. – Oye ¿Hace mucho que estás en este pueblo? ¡Es pequeño y nunca te he visto!

       –N..No.. la verdad es que no llevo mucho, solo dos días

         –Bueno.. –El mayor agachó la cabeza con las mejillas algo hinchadas, linda acción, después se llevó la mano al bíceps del brazo contrario y se lo acarició un poco, tenía los brazos formados, era algo que se veía ya que no llevaba puesto el jersey. –Entonces supongo que bienvenido Bum.– Me dio una sonrisa de repente, volviendo a hacer que me sobresaltara y yo le miré, eran bonitos sus ojos  y también la sonrisa que me ofrecía, así que yo también le hice el gesto de sonreir, solo que mas débilmente. El contrario extendió su mano que antes usaba para acariciar, pidiendo que la estrechara, así que para no hacer mala escena, llevé la mia despacio y la estreché, no me agarró muy fuerte, pero lo suficiente para dejarme llevar en ese estrechamiento.- G.. Gracias.. –Susurre a medida que se movían ambos brazos, para después retirarlos. Iba a decirme algo, pero antes la puerta se escuchó, era el profesor del nuevo curso.



Mis ojos no tardaron en dar un rápido análisis a la figura que irrumpía en la sala y que además hizo que todos los alumnos se sentaran y pusieran cara de ángeles; Cabello castaño oscuro, ojos igual de castaños solo que impactantes ya que eran grandes y bien marcados, un rosto delgado y pálido al igual que su piel, y un porte fibroso, además de una estatura alta, todo eso, acompañado con un elegante traje color gris oscuro.

          –Mi nombre es Choi MinHo, soy vuestro tutor este curso. –Dijo mientras dejaba el maletín en la mesa que le pertenecía, la mas grande que estaba bien situada a unos metros de la fila de mesas donde estábamos todos; De su maletín sacó un montón de folios y los agarró, empezando a repartir, no era hombre de mucha palabra al parecer.

         –Quiero que en esta hoja me pongáis información de vosotros; aficiones, gustos, como os considerais, etcétera. –Añadió mientras repartía las hojas a cada alumno, cuando pasó por nuestra aula, le dio dos folios a Jong para que me pasara uno a mi, así que cuando me miró para pasármelo me susurro.  –¿Qué simpático no? –A mi en ese momento me hizo dar pequeña risa que bien logré tapar, pero al fin y al cabo, ese hombre solo detestaría su trabajo.

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