Solo quedaban quince minutos de recreo, y yo ya tenía
escrito el folio con esa asquerosa redacción que el profesor me había mandado…
¡Bien! Si la entregaba ahora, podría salir a tiempo para hablar con Jong o al
menos, ver la luz del sol. Me levanté para no hacerle caminar a el y además no
apartarlo de su lectura y le puse el folio en la mesa, a su lado, en una
esquina de esta prácticamente y, para no quedar ridículo, le dije con un tono
bajo para no estorbarle.
– P..Profesor.. He terminado…
El me miró con una ceja alzada de reojo y agarró el folio,
vaya… Tardó cinco minutos en leer la historia, y para mi sorpresa, cuando acabó
de hacerlo dio una pequeña y macabra risa, mientras negaba.
– Que asesinato mas mediocre. –Me dijo ahora clavando la
mirada en mi con una sonrisa que no me hacía ninguna gracia.
– B..Bueno yo.. Es..Esto.. –Iba a decir algo, si, juro que
iba a hablar, pero de repente se puso de pie en un movimiento bastante rápido…
Dios, era demasiado alto, y cuando iba a mirarle a los ojos me puso la mano en
el cuello y de un movimiento, me puso contra la pizarra, acorralándome en esta;
No tenía palabras, solo notaba su respiración en mi frente por cosas de la
altura, y además, todo su cuerpo pegado al mío, dándome una calor tan agradable
como terrorífica, se acercó a mi oído y pude escuchar un susurro de este.
- Me parece que te voy a tener que enseñar mejores
asesinatos… -Esa voz acariciaba mi oído
y me hacía sentir una sensación extrema, a mi me empezaban a temblar las
piernas, no tenía palabras para decir, no me salía nada, solo sentía una
presión muy fuerte en el cuello, y cada vez me notaba menos aire. Cerré mis
ojos, el continuaba mirándome como si de un asesino loco se tratará, pero de
repente sonrió de nuevo de esa manera tan macabra, y soltó el agarre del
cuello, haciendo que de repente dejara escapar una fuerte bocanada de aire,
todo parecía ensayado, porque nada mas soltarme, sonó la alarma del final del
recreo, bendita alarma.El negó mientras veía que yo soltaba aire y caminó de
nuevo a su mesa, mirándome de nuevo, sol que con la mirada entrecerrada.
- Si dices algo, te mataré, KiBum. –Susurró agarrando de
nuevo su libro y yo con la mano en el cuello lo miré, ¡Maldita sea! ¡Ese
profesor.. ¿Iba en serio?! No lo se.. Pero aún así asentí y me puse recto de
nuevo intentando calmarme, aunque las ganas de salir de ahí eran extremas;
tenía el cuello ardiendo, posiblemente habría quedado todo marcado ya que yo
tengo la piel demasiado blanca, aún así no había un espejo para poder verlo.
Todos entraron de nuevo al aula, para mi sorpresa Jong
primero, que rápido fue donde yo estaba, cerca de la pizarra a poca distancia
de nuestro sitio.
– ¡KiBum! Vaya.. Ha sido aburrido.. – Me saludo con la
mano mientras me decía eso, para después
abultar sus morros, dejando una graciosa escena
–S..Si.. La verdad es que aquí
dentro.. También… –Me lleve la mano al
cuello para acariciármelo, me escocía.
– Ya veo, te has ensuciado de tiza en la
espalda. –Me dijo mientras ahora se tomó la molestía en sacudir un poco mi
espalda para limpiar los restos de tiza que se me había quedado en la espalda
tras ser arrinconado de tan mala manera.
–Oh.. Es que me.. M.. Me.. He caído…-
Iba a quedar como el patoso de turno, pero era mejor no decir nada, o tendría
un mal problema, Jong negando algo incrédulo me susurró mientras ahora volvía a
tomar mi mano y a la vez provocaba un
tonto rubor en mi.
–Eres tan patoso… -Susurra mientras acariciaba mi mano y
miraba estas. –Anda.. Vamos a sentarnos, no vaya a ser que te caigas.- Jaló de
agarre de las manos para llevarme al sitio, tomando este de nuevo, y cuando me
quise dar cuenta, el no estaba, el profesor MinHo había abandonado el aula,
pues ya no le tocaba dar clase en ella.
Que aburrimiento… Las clases pasaban y pasaban y no había
nada interesante en todo lo que quedaba de mañana, Jong a veces se dedicaba a
comentarme cosas graciosas y así hacer que agarrara mas confianza con el, y los
profesores se dedicaban a llamar la atención continuamente, mas que dar clase,
lo que convertía a ese instituto en uno cualquiera. Salimos del aula bien
rápido cuando dieron el aviso de fin de clase, pues eran las dos del mediodía y
todos teníamos un hambre inmensa, seguro que mi padre estaría esperándome ahí
fuera con su moto, pues se ofreció a recogerme antes de entrar al trabajo. Una
vez fuera de ese edificio claustrofóbico y agobiante, estaba jong en la puerta.
¡Como podía ser tan rápido!
–KiBum, espera.- Me detuvo cuando iba a pasar por delante
de el, pues mi idea era saludarle de pasada.
–Vente conmigo, tengo moto y un
casco de sobra en ella, puedo llevarte a casa si gustas…- Nunca vi persona tan
simpática, y eso, hasta cierto punto era bueno.
–Jong es..Es que mi padre me
está esperando fuera… -Me rasqué la nuca, parecía un niño de tres años.
–Oh…
Bueno no te preocupes.. Entiendo...- Me susurraba con una sonrisa, cuando sin
más, sentí que sus manos rodeaban mi cintura con una suavidad increíble, y que
de una forma sutil pero directa, me apegó al cuerpo contrario, en un cálido
abrazo, seguido de un susurro en el oído que me hizo ruborizar, como si fuera un
tomate.
–En ese caso nos vemos mañana KiBum.. –Ese susurro de los dos que hoy
había vivido, fue mucho mas agradable que el anterior y mucho mas cálido, yo
asentí y al cabo de unos segundos, este se separó de mi, rascándose la nuca,
una acción muy cotidiana en el y que le daba cierto toque de ternura a ese
cuerpo musculoso con unos ojos bien bonitos. –Bueno pues.. –Me dio una pequeña
reverencia y caminó a su moto, que estaba cerca de la salida, y que además, era
bastante bonita. –Hasta mañana.- Se subió a ella de una manera bien diestra y
arrancó, para en seguida marchar y perderse en el trazo de la carretera.
Yo estuve esperando por diez minutos sin ninguna novedad,
simplemente la gente poco a poco iba abandonando el instituto como era normal y
sin armar mucho escándalo, todos eran independientes para marchar solos por su
cuenta o acompañados de compañeros, pero yo… Yo prefería estar con mi padre,
era bastante protector; Sobre el cuarto de hora ahí estaba, mi padre a una
velocidad bastante notoria se paró en frente de mi y me saludó, ofreciéndome el
casco, al parecer teníamos prisa porque mamá tenía preparada la comida y no podíamos
hacerla esperar mucho, así que no tardé en ponerme el casco y de un modo torpe
subir a esa moto, que mas parecía un Transformer.
Una vez subido mi padre arrancó, y antes de marchar, un
coche color negro de gama alta se detuvo a nuestro lado, yo, justo antes de
bajarme la visera me volteé curioso, era el, era el profesor, me estaba mirando
y no de un modo normal, era perturbadora esa imagen de esos ojos mirándome a
través del cristal tintado de ese coche, parece que el tiempo se había detenido
en mil años, pero mi padre apretó el manillar y me sacó de esa pausa, haciendo
que me agarrara a el con una mano y con la otra, poder bajarme la visera, volviéndome
a voltear para mirarle, pero era tarde, mi padre había salido de la escena a
gran velocidad.
~MasterILYB~
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