El mismo se delataba, pues a paso de esa llamarada, se quemaban algunas plantas que en
el bosque yacían, por lo que tenía un camino mas o menos descubierto; todo esto
sin encontrar ningún animal ni nada a mi alrededor asesinado o quemado, lo que
me llevó a deducir que ese animal buscaba algo, y no tenía mucho tiempo que
perder. Anduve durante unos minutos por ese camino que dejaban los arboles grandes
y señoriales, hasta que se acabaron. La luna, dejaba ver en una pequeña
explanada de tierra árida, un poblado, un pequeño poblado, que ahora estaba
lleno de cenizas. Las pequeñas cabañas estaban completamente quemadas, reducidas
a carbón negro, y no parecía haber nadie desplomado, ni muerto, ni siquiera
pidiendo ayuda, solo… No había nadie. Me quedé observando esa triste escena,
cuando me dí cuenta de que una de las cabañas, la mas grande, estaba
completamente intacta. Me acerqué a esta, con un poco de suerte, si era la mas
grande y estaba intacta, podrían estar ahí escondidos los pobladores. Mis pasos
fueron silenciosos y lentos, pero poco a poco me iba acercando al umbral de la
entrada, ya que no existía puerta para poder obstaculizarla.
Nada, simplemente hubo algo que me impactó ahí dentro. Un
chico, de no mas de 20 años, estaba tumbado en el suelo, completamente
incosciente, lleno de llamas; Y no, no estaba muerto, simplemente estaba
dormido, mientras era quemado por esas pequeñas y ardientes llamaradas, aún
así, hubo algo que me impactó, parecía estar absorbiéndolas poco a poco, como
si estuviera llenándose de energía. Finalmente, las llamas desaparecieron en
el, y siguió dormido durante unos segundos.
–Oye…. ¿Estás bien? –Fue lo único que pude susurrar, esa
persona parecía estar bajo los influjos de una maldición. – ¿Hola? –Cuando
estuve cerca de el enarqué una ceja, pues parecía estar cómodamente dormido. De repente, abrió los ojos con suavidad,
mirando mis botas, y subiendo la mirada
hasta mi.
– H. . . Hola. . –Sonrió
de lado, malévolamente tras susurrar eso. – Y. . Y adiós. –Después de decir eso
dio un fuerte rugído y PUM, de nuevo por los aires, una fuerte explosión hizo
que la cabaña reventara, y me sacara a mi de ella unos metros; Suerte que supe
caer de una manera buena, sin dañarme mas de la cuenta, pero el, el fue el
creador de esa explosión, por que para nada le había afectado; Simplemente
estaba en medio de la llama que la cabaña había dejado en esa onda, y aún
seguía mirándome. –No trates de seguirme
mas, es mi lucha no la tuya. –Echó a
reir con suavidad y alzó la mano, apuntando hacía a mi. ¡Mierda! Las llamas
parecían obedecerle, y como si tuvieran vida propia fueron hacía mi, como su
objetivo, pero… Si algo me salvaba siempre, era el Rayo perdido, la desenfundé
con una velocidad insuperable y corté la gran llama, parándola y haciendo que
desapareciera.
– Si crees que un poco de fuego va a acabar conmigo, estás
muy equivocado. –Le devolví la sonrisa ladeada, mirándole con un gesto de
Íronia; El simplemente se dio la vuelta.
– No tengo tiempo para un Samurai, simplemente no te
acerques a mi. –Dio un chasquido antes de empezar a andar y de repente, se
escuchó el rugido de un lobo que provenía de entre los arboles, por el lado
donde se dirigía el chico controlador de llamas. Una vez se acercó, dio un
salto por encima de el, hasta quedar delante de mi en posición de defensa. Mirándome,
y maldita sea, era de fuego. – Esto te retrasará un poco. –Susurró, comenzando
entonces a caminar, desapareciendo entre los arboles.
El lobo empezó la pelea, pegando un rugido y con el lanzando
una bola de fuego, que una vez mas, mi espada consiguió parar, haciendo que mi
persona retrocediera unos pasos por el impacto contra el filo perdido. –Maldita
seas. – Susurré para mi mismo y bajé la espada. dejándola caer unos metros, unos dos o tres al
lado mio. – Vamos… – Aplaudí una vez mis
manos para captar su atención. – ¡Ven a por mi chucho! –Le chillé, y como era
natural, ese lobo dio un rugido y a una velocidad extrema vino a por mi, dando
un salto cuando me tenía cerca para derribarme. – ¡Que te lo has creido!
¡Porte! –Antes de que callera encima de mi, fui absorbido por el piso para
aparecer donde estaba mi espada, sorprendiendo al lobo, que cayó al suelo
desprotegido. – ¡Se te acabaron las luces! –Sin pensarlo dos veces, fui a
atacar, olvidando una cosa; Cuando me enfrenté al primer lobo, mi espada no le
hizo nada, así que esta vez, pasó igual. Mi espada solo lo traspasó. – Mierda..
–Susurré para mi mismo, y el lobo, aprovechando mi momento de desarme, como una
bala fue a parar encima mia, haciendo que cayera al suelo, llevando mi espada
bastante lejos de mi. – ¡Suéltame bicho! –Lo agarré del hocico para que no me
mordiera, pero dios, era fuerte, y cada vez se acercaba mas a mi. – ¡He dicho
que me dejes chucho asqueroso! –Apreté mis dientes. ¡No podía morir por un
simple animal! ¡Tenía que vengar a mi madre! Continué luchando, apartándome del
alcance de su boca, pero era imposible, esa bola de fuego tenía mucha
resistencia. – Argh.. –Miré mi espada unos segundos, ya había echo Porte, no
podía repetirla, estaba perdido. Cuando quedó pocos centímetros para llegar a
mi cuello, el lobo se libró de mi mano y de un fuerte gruñido fue hacía a el,
yo apreté los dientes, rezando ya para poder ir al maldito infierno por no
hacer bien mi trabajo, y cuando sus dientes rozaron mi cuello, este se quedó
quieto y tras un segundo, se convirtió en humo, desapareciendo.
Me quedé en shock, aún parecía que lo tenía encima, pero no,
no estaba, no había nada, solo silencio. – P..Pero.. –Susurré mirando a un
lado, volteando la cabeza; Nada, no había nada, solo bosque y oscuridad. Me puse de rodillas unos segundos en silencio
y me quedé mirando mi espada, que ahí estaba sola, y lejos. –¡Maldita sea! – Me
puse de pie y de la rabía de volver a fallar, le dí una patada a un escombro que la cabaña dejó tras de si. –
¡Malditos chuchos! ¡Ven aquí! ¡No me das miedo! – Chillaba como si alguien
pudiera escucharme, como si ese lobo
siguiera aquí.
– Al fin y al cabo.. No eres un enemigo. – Susurró el chico
desde un acantilado que el bosque dejaba, mirando la escena del Samurai maldiciéndose
y pidiendo que el lobo volviera; Había sido el quien lo había hecho
desaparecer, ya que estaba al lado suya, mirando al Samurai. – Has hecho un
buen trabajo, chico. –Miró al lobo y le dio unas caricias, para después ser
absorbido por su mano. – Dejemos que tome su camino, a ver que consigue. –Rió
con suavidad y se dio la vuelta para caminar, mientras de fondo se escuchaba al
Samurai maldecirse por todo. –
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~MasterILYB~


