lunes, 3 de agosto de 2015

ĿΛ ĿĿΛMΛ ●▬▬▬▬Capitulo 2▬▬▬▬▬●


             
   Mantuve el recorrido por la senda en la que la llamarada central había huido, no sabía muy bien el por que de esa explosión y el por que de ese animal, pero justo por eso, lo seguía. Tenía varias teorías: Solo era un animal legendario; Un lobo ígneo, tal vez solo era el monje y sus artes mágicas; regalo del propio Dios, o tal vez era mi enemigo; esa arpía que me arrebato a mi madre. No lo sé, pero fuera cual fuera el caso, iba a descubrirlo y a poner fin a todo.

El mismo se delataba, pues a paso de esa  llamarada, se quemaban algunas plantas que en el bosque yacían, por lo que tenía un camino mas o menos descubierto; todo esto sin encontrar ningún animal ni nada a mi alrededor asesinado o quemado, lo que me llevó a deducir que ese animal buscaba algo, y no tenía mucho tiempo que perder. Anduve durante unos minutos por ese camino que dejaban los arboles grandes y señoriales, hasta que se acabaron. La luna, dejaba ver en una pequeña explanada de tierra árida, un poblado, un pequeño poblado, que ahora estaba lleno de cenizas. Las pequeñas cabañas estaban completamente quemadas, reducidas a carbón negro, y no parecía haber nadie desplomado, ni muerto, ni siquiera pidiendo ayuda, solo… No había nadie. Me quedé observando esa triste escena, cuando me dí cuenta de que una de las cabañas, la mas grande, estaba completamente intacta. Me acerqué a esta, con un poco de suerte, si era la mas grande y estaba intacta, podrían estar ahí escondidos los pobladores. Mis pasos fueron silenciosos y lentos, pero poco a poco me iba acercando al umbral de la entrada, ya que no existía puerta para poder obstaculizarla.

Nada, simplemente hubo algo que me impactó ahí dentro. Un chico, de no mas de 20 años, estaba tumbado en el suelo, completamente incosciente, lleno de llamas; Y no, no estaba muerto, simplemente estaba dormido, mientras era quemado por esas pequeñas y ardientes llamaradas, aún así, hubo algo que me impactó, parecía estar absorbiéndolas poco a poco, como si estuviera llenándose de energía. Finalmente, las llamas desaparecieron en el, y siguió dormido durante unos segundos.

–Oye…. ¿Estás bien? –Fue lo único que pude susurrar, esa persona parecía estar bajo los influjos de una maldición. – ¿Hola? –Cuando estuve cerca de el enarqué una ceja, pues parecía estar cómodamente dormido.  De repente, abrió los ojos con suavidad, mirando  mis botas, y subiendo la mirada hasta mi.

– H. . . Hola. .  –Sonrió de lado, malévolamente tras susurrar eso. – Y. . Y adiós. –Después de decir eso dio un fuerte rugído y PUM, de nuevo por los aires, una fuerte explosión hizo que la cabaña reventara, y me sacara a mi de ella unos metros; Suerte que supe caer de una manera buena, sin dañarme mas de la cuenta, pero el, el fue el creador de esa explosión, por que para nada le había afectado; Simplemente estaba en medio de la llama que la cabaña había dejado en esa onda, y aún seguía mirándome.  –No trates de seguirme mas, es mi lucha no la tuya.  –Echó a reir con suavidad y alzó la mano, apuntando hacía a mi. ¡Mierda! Las llamas parecían obedecerle, y como si tuvieran vida propia fueron hacía mi, como su objetivo, pero… Si algo me salvaba siempre, era el Rayo perdido, la desenfundé con una velocidad insuperable y corté la gran llama, parándola y haciendo que desapareciera.

– Si crees que un poco de fuego va a acabar conmigo, estás muy equivocado. –Le devolví la sonrisa ladeada, mirándole con un gesto de Íronia; El simplemente se dio la vuelta.

– No tengo tiempo para un Samurai, simplemente no te acerques a mi. –Dio un chasquido antes de empezar a andar y de repente, se escuchó el rugido de un lobo que provenía de entre los arboles, por el lado donde se dirigía el chico controlador de llamas. Una vez se acercó, dio un salto por encima de el, hasta quedar delante de mi en posición de defensa. Mirándome, y maldita sea, era de fuego. – Esto te retrasará un poco. –Susurró, comenzando entonces a caminar, desapareciendo entre los arboles.

El lobo empezó la pelea, pegando un rugido y con el lanzando una bola de fuego, que una vez mas, mi espada consiguió parar, haciendo que mi persona retrocediera unos pasos por el impacto contra el filo perdido. –Maldita seas. – Susurré para mi mismo y bajé la espada.  dejándola caer unos metros, unos dos o tres al lado mio. – Vamos…  – Aplaudí una vez mis manos para captar su atención. – ¡Ven a por mi chucho! –Le chillé, y como era natural, ese lobo dio un rugido y a una velocidad extrema vino a por mi, dando un salto cuando me tenía cerca para derribarme. – ¡Que te lo has creido! ¡Porte! –Antes de que callera encima de mi, fui absorbido por el piso para aparecer donde estaba mi espada, sorprendiendo al lobo, que cayó al suelo desprotegido. – ¡Se te acabaron las luces! –Sin pensarlo dos veces, fui a atacar, olvidando una cosa; Cuando me enfrenté al primer lobo, mi espada no le hizo nada, así que esta vez, pasó igual. Mi espada solo lo traspasó. – Mierda.. –Susurré para mi mismo, y el lobo, aprovechando mi momento de desarme, como una bala fue a parar encima mia, haciendo que cayera al suelo, llevando mi espada bastante lejos de mi. – ¡Suéltame bicho! –Lo agarré del hocico para que no me mordiera, pero dios, era fuerte, y cada vez se acercaba mas a mi. – ¡He dicho que me dejes chucho asqueroso! –Apreté mis dientes. ¡No podía morir por un simple animal! ¡Tenía que vengar a mi madre! Continué luchando, apartándome del alcance de su boca, pero era imposible, esa bola de fuego tenía mucha resistencia. – Argh.. –Miré mi espada unos segundos, ya había echo Porte, no podía repetirla, estaba perdido. Cuando quedó pocos centímetros para llegar a mi cuello, el lobo se libró de mi mano y de un fuerte gruñido fue hacía a el, yo apreté los dientes, rezando ya para poder ir al maldito infierno por no hacer bien mi trabajo, y cuando sus dientes rozaron mi cuello, este se quedó quieto y tras un segundo, se convirtió en humo, desapareciendo.  
Me quedé en shock, aún parecía que lo tenía encima, pero no, no estaba, no había nada, solo silencio. – P..Pero.. –Susurré mirando a un lado, volteando la cabeza; Nada, no había nada, solo bosque y oscuridad.  Me puse de rodillas unos segundos en silencio y me quedé mirando mi espada, que ahí estaba sola, y lejos. –¡Maldita sea! – Me puse de pie y de la rabía de volver a fallar, le dí una patada a un escombro que la cabaña dejó tras de si. – ¡Malditos chuchos! ¡Ven aquí! ¡No me das miedo! – Chillaba como si alguien pudiera escucharme, como si  ese lobo siguiera aquí.


– Al fin y al cabo.. No eres un enemigo. – Susurró el chico desde un acantilado que el bosque dejaba, mirando la escena del Samurai maldiciéndose y pidiendo que el lobo volviera; Había sido el quien lo había hecho desaparecer, ya que estaba al lado suya, mirando al Samurai. – Has hecho un buen trabajo, chico. –Miró al lobo y le dio unas caricias, para después ser absorbido por su mano. – Dejemos que tome su camino, a ver que consigue. –Rió con suavidad y se dio la vuelta para caminar, mientras de fondo se escuchaba al Samurai maldecirse por todo. –



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~MasterILYB~


jueves, 23 de julio de 2015

ĿΛ ĿĿΛMΛ ●▬▬▬▬Capitulo 1▬▬▬▬▬●

          Esa noche no era como las demás de días anteriores. Al fin ese temporal de lluvias y mal tiempo se había alejado de la región de Lexis, dejando una noche tranquila y apacible, lo que era perfecto.

En el bosque, toda la maleza y  ecosistema estaba tranquilo, nada por ningún lado, todo parecía como si el tiempo se hubiera detenido; menos por donde yo pisaba.
Avanzaba de rama en rama de cada uno de esos gigantes árboles. La primera regla; Un asesino tiene que ser limpio, rápido e invisible, así que para mi, el suelo era un lujo; cuanto menos supiera de el y lo pisara, mejor.

Aún con cada uno de mis saltos, conseguía que los árboles no se movieran lo más mínimo. ¡Estaba cerca! No podía permitirme el maldito lujo de ser detectado por nada, fallos así hacen que te arrepientas de toda tu pata. Me paré en una de las ramas cuando tuve en mi campo visual el objetivo. Si.. Ese templo. Si mis fuentes eran exactas, ahí aguarda esa persona, ese descabellado que puso fin a la vida de mi madre de una forma gratuita.

¿Mi vestimenta? Una túnica color negro,la cual llevaba una capucha que me tapaba el rostro, y sólo dejaba descubierto mi mentón, ya que no podía permitirme el lujo de ser reconocido en caso de una retirada; Además de ello, llevaba unas botas de un color marrón apagado, las cuales en su suela, escondían cada una un terrible secreto; unas cuchillas que salían cuando las botas no tocaban el suelo.  En lo que más manos se refieren, tenía dos muñequeras de cuero del mismo color quemado que las botas. Las cuales llevaban lo que el herrero llamaba "Los brazos del príncipe oscuro" Dos cuchillas que iban desde el antebrazo hasta mi muñeca, que sólo se activaban cuando perdía a mi más fiel asesina; Mi arma principal.

Subí de una manera rápida a la copa de el árbol, el cual tendría diez metros de longitud, nada para mi; desde ahí arriba, tuve una visión mas que clara del interior del templo con techo descubierto.  Todo yacía apagado, ni una sola luz daba en ese oscuro y misterioso lugar. Una silueta estaba en medio de toda esa sala, arrodillado, como si de una oración estuviera recitando. Mi mirada se clavó en ella. No tenía el cabello largo, eso ya no encajaba en lo que yo tenía entendido;  Por el volumen de la silueta no era muy grande, así que pude deducir que era joven.. ¡Rayos! Estaba oscuro, no podía ver con exactitud si se trataba de el o de un simple monje que rezaba sus oraciones, aún  así, no podía bajar la guardía, abrí ambos brazos en posición horizontal y di un salto. El príncipe oscuro hacía que cayera de un modo sigiloso, y si hubiera algún enemigo que tratara de sorprender, se activaría al momento. Caí de rodillas cerca de la puerta de entrada a esa pequeña edificación, la cual estaba algo elevada del nivel del suelo por unas escaleras. Desenvainé la espada, la cual al momento de soltar su vaina pasó a ser de un color transparente, como si de un diamante se tratara, esperando a detectar donde está el peligro.

Los pasos ahora deberían ser como la brisa del aire, no tenía que escuchar ni ser escuchado, si ponía atención en el objetivo, el despiste  haría que se me oyera lo mínimo. Las escaleras de madera antigua eran traicioneras y sumamente rudiosas, pero no había alternativa; si era un simple lugareño, no merecía ser molestado gratuitamente. ¡Vamos! Ya quedaba menos, tenía la puerta casi delante de mis narices, un último escalón me llevaría hasta ella,  lo dí, y con perdón en la expresión, la jodí; al tocar este  ultimo, una inscripción se iluminó sobre la base de este, sobre la vieja madera, una inscripción escrita en un idioma que yo desconocía, y de repente, tras unos segundos de asimilación, el templo se hizo de notar, reventando en pedazos, explotando, con una gran llamarada a su paso, y no era la primera vez que una explosión me empujaba, ya me pasó varias veces en el entrenamiento.


Caí de pie unos metros atrás, empujado por esa onda, que además de fuerza, emanaba unos susurros inentendibles. La llama empezó a encogerse, a ser  absorbida por algo, una especie de fuerza. 


– Que narices.. –Fue lo único que pude susurrar viendo como esa forma animal iba siendo formada,  que poco a poco salía de esos escombros, mirándome fijamente. –

Se acercaba a mi, a un paso algo ligero. ¡Que narices! Seguro que el golpe me ha dado en un mal lugar, esto no podía ser real. ¡Solo era una maldita llama! Empezó a correr hacía a mi y de un gran gruñido dio un salto, pero no uno normal de lobo. Sus llamas en forma de bala fueron a mi en cuestión de milisegundos, haciendo que chocarán y llevándome unos metros de nuevo, empujado. ¡Mierda, no tenía el Rayo perdido, estaba a una distancia de mi. Pero, a diferencia de una simple espada, yo podía llegar a ella en un abrir y cerrar de ojos, con una habilidad llamada “Porte”. De nuevo ese “Animal” Dio un fuerte gruñido y se convirtió en llamas.

– Hoy no es tu día… ¡Rayo, Porte! – Fui absorbido por el piso de ese bosque, y como buena habilidad, la espada lanzó un rayo y salí de ahí, con ella en la mano. El lobo, sin anticiparse a mi, cayó donde se supone que debería estar.

–Lo siento, aquí terminas. –La velocidad de rayo que me daba la espada me hizo avanzar a el de una manera extrema, si, te tenía. Elevé la espada por encima de la cabeza, y con fuerza fui directamente a ese cuello ígneo, pero antes de eso, el lobo reventó y tres bolas de llama, se escaparón. ¡Maldita sea! Demasiado rápido fue.

Parpadeé con la espada en la posición donde debería haber matado. – Pero. . . – Parpadeé aún mirando la arboleda por donde se había escapado ese animal en forma de bolas ígneas. – ¡Maldición! –De rábía envainé al Rayo y le dí una patada a una de las maderas que yacían tiradas.
No pasa nada, Alfa, no pasa nada. Al menos tenía algo claro, el objetivo se ha delatado huyendo, ya tenía un camino. Si, y cuando lo encuentre, si es quien yo creo que es, morirá.

~MasterILYB~

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